Logista de Honor 2026
El pasado 31 de enero tuve el honor de recibir el nombramiento como Logista de Honor 2026 en la Academia de Logística (ACLOG) del Ejército de Tierra en Calatayud. Lo viví con una mezcla de emoción y responsabilidad: emoción por lo que significa en lo personal, y responsabilidad por lo que representa una institución que, desde hace décadas, forma parte esencial de la identidad deCalatayud y de su contribución al conjunto del país.
Este reconocimiento, que no esperaba, me invita a subrayar algo que a menudo pasa inadvertido: la logística —como tantas tareas decisivas— trabaja con discreción, pero sostiene lo imprescindible. La misión de la Academia formando especialistas que hacen posible, de manera silente, el desempeño de nuestras Fuerzas Armadas, es una aportación de valor incuestionable para la seguridad y el funcionamiento de nuestra sociedad.
Desde mi ámbito, me resulta inevitable establecer un paralelismo con el papel de la universidad pública y, en particular, con la UNED: si el entorno de paz y seguridad es condición para la vida en común, la educación y el conocimiento son palancas de progreso personal y social. En esa intersección —servicio, formación y compromiso con lo público— es donde interpreto el sentido profundo de este reconocimiento.
Quiero dejar constancia de mi agradecimiento al General Director y a todas las personas que integran la Academia por la acogida y el gesto. Comparto aquí algunas imágenes del acto, como testimonio de una jornada que recordaré con especial gratitud y con la voluntad de seguir impulsando, en la medida de mis posibilidades, vías de colaboración y entendimiento entre instituciones que trabajan —cada una desde su misión— al servicio de la sociedad.



